La ultima vez que nos vimos fue en un baño, está bien, queríamos ir a otro lado, sí, pero como siempre no tenia dinero, no es por que no quiera, era porque no quería trabajar ¿a quien demonios le gusta trabajar si aún existen los baños? Está bien lo siento, no soy de lo mejor, pero olvidaste esto en ese instante.
y claro porque también estabas perturbada por la alucinación anarquista y entonces todo cambio y el baño estuvo bien.
Eres un camino bordeado por adictos a la anfetamina
tienes los dedos cansados y amarillos de tanto fumar tu angustia
esa angustia que no hace mas que engendrar tus ojos cilíndricos amarillos
Yo solo quería encontrar tus ojos
Y los encontré,
barro húmedo que me sonríe.
abriste tu boca como quien da la bienvenida al recuerdo ajeno.
La ciudad duerme
bajo el tabaco mal parido
de este silencio
que frota como un ruido
loco niño entre tu boca.
eres la esperanza enajenada
de una generación muerta
mientras la lluvia que se hincha de tristeza
nos destroza los cuerpos,
hundimos los pechos para abrigar
nuestro destino hacia la noche huracanada
que se desprende del horizonte húmedo de tu cabello.
-¿Lo recuerdas?
-No.
domingo, 26 de agosto de 2012
domingo, 24 de junio de 2012
El naúfrago
-¿Dónde has estado ayer?
Es demasiado tarde para encontrar las cosas en el mismo lugar.
Los síntomas son el escalofrío de la muerte.
-La muerte debe ser un reptil blanco, muy blanco, hace mucho frío, Ernesto.
Mis dedos ya no cultivan las islas de fuego sobre el asma húmedo de tu boca.
Yo solo quiero esconder la noche
junto a este frío que ya no me alcanza en los bolsillos.
Es demasiado tarde para encontrar las cosas en el mismo lugar.
Los síntomas son el escalofrío de la muerte.
-La muerte debe ser un reptil blanco, muy blanco, hace mucho frío, Ernesto.
Mis dedos ya no cultivan las islas de fuego sobre el asma húmedo de tu boca.
Yo solo quiero esconder la noche
junto a este frío que ya no me alcanza en los bolsillos.
sábado, 28 de abril de 2012
Blanco es perturbador
Mar siempre decía
que los planetas tienen fin
y que la soledad es un modo de entender que el otro está aquí.
y que la soledad es un modo de entender que el otro está aquí.
miércoles, 4 de abril de 2012
k-libre 25G x5/8"
¿Y después qué?
Magadalena sueña con el plenilunio sobre sus senos.
Te regalé un floripondio.
Era nuestra juventud una drogadicción.
Tus orillas no son más que distancias
arquedadas como naves naúfragas sobre tus muslos.
Mi beso, es el romance del infierno
una balada en la rockola de nicólas de piérola
Una bala da un amancer sobre el asfalto
NIÑXS recorriendo El Centro
como ángeles eléctricos crepusculares
La noche es el cómplice que se esconde bajo los brazos
tristes de la Luna.
Y mis palabras no son más que muertos
con el espiritu olvidado
Déjame amanecer sobre tus brazos.
Amanecer déjame sobre tus brazos.
Sobre tus brazos amanecer déjame.
Sobre tus brazos déjame amanecer.
Tus brazos déjame al amanecer.
Magadalena sueña con el plenilunio sobre sus senos.
Te regalé un floripondio.
Era nuestra juventud una drogadicción.
Tus orillas no son más que distancias
arquedadas como naves naúfragas sobre tus muslos.
Mi beso, es el romance del infierno
una balada en la rockola de nicólas de piérola
Una bala da un amancer sobre el asfalto
NIÑXS recorriendo El Centro
como ángeles eléctricos crepusculares
La noche es el cómplice que se esconde bajo los brazos
tristes de la Luna.
Y mis palabras no son más que muertos
con el espiritu olvidado
Déjame amanecer sobre tus brazos.
Amanecer déjame sobre tus brazos.
Sobre tus brazos amanecer déjame.
Sobre tus brazos déjame amanecer.
Tus brazos déjame al amanecer.
miércoles, 7 de marzo de 2012
Malabarista de la locura
Y escapamos tanto que la ciudad se nos hizo de papel y dos lunares de tu cuello
hacían de crepúsculos eléctricos incendiándose hasta llegar a tus hombros.
Tu canción muere, dejar los pies sobre este camino viejo o empezar a cultivar cada uno
un par de alas que crecen como palabras cantando hacia ti.
hacían de crepúsculos eléctricos incendiándose hasta llegar a tus hombros.
Tu canción muere, dejar los pies sobre este camino viejo o empezar a cultivar cada uno
un par de alas que crecen como palabras cantando hacia ti.
Y trascendí como un tercer ojo
malabarista de la locura
que aguardo como un animal salvaje.
te escribí más que cantar hacia ti
no te pedí que guardaras todo esto
como un fajo débil de hojas color tierra
Reímos sin pagar la cuenta. 16 soles a la mierda, corrimos como dos ojos lunáticos mientras la ciudad ya no era de papel, era gigante / gris / una reverenda mierda. Pero no importaba, teníamos hierba en los bolsillos y la voluntad siempre de olvidar.
El sonido de nuestra respiración acercándose era como ruido que callaba poco a poco. No debimos dormir en la esquina de tu habitación, ni escuchar la noche junto a Ian. La ventana es la escena de la desesperación, el sol muere y nace todos los días. La resurrección se eleva entre nuestras piernas.
miércoles, 29 de febrero de 2012
Rotación entre las calles de tu cuerpo
Esta ciudad se está muriendo de a pocos, en el sopor de un niño con los ojos rojos.
Avergonzado, agacho la cabeza perdido entre la urbe. ¿El lugar? Cualquier constelación que me permita girar hacia atrás.
Hace mucho frío en mis brazos
mientras el sol es un infierno de voces
que respiran bajo mi cabeza.
Las plantas en la ventana son el ruido avergozando
de una generación muerta.
Entre la desesperación y el ángulo de tus ojos, nos encontramos: Av. Canadá.
Y tenemos miles de atardeceres por dentro
estaciones meses dias
que no encontramos ya en nuestros bolsillos.
Dejame asomar entre la avenida de tu calle desnuda
descender entre tu vientre
seguir los rastros de la noche que se oculta
recorriendo la garganta de tu infierno subterráneo
Huevón de mierda, gritas casi escupiéndome en la cara, mientras pasas sin girar la cabeza. Gritar es una forma de huir. Espero y aún sigo los rastros lunáticos de tus piernas. Paras, como el silencio entre árboles con nidos nocturnos de aviadores suicidas.
Regresas, cambiando los gestos. Re-compones cada paso como un pentagrama de 5 líneas acumuladas al frente de tu nariz.
- Encededor. Dame tu encendedor.
Palpo los 4 bolsillos, como 4 rostros de el silencio que no descansa.
- ¡¿Acaso no tienes un puto encendedor?!
Y la serpiente otra vez escapa de los libros y se sienta hoy junto a la locura. Digamos que todo esto no pasó, que es una constelación hecha de carne virgen que nos permite la costumbre de volver atrás. Pero no, decir algo que no es, es muy distinto a sentir que no pasó.
- Sísisi espera...
Tus angostos ojos permiten ver la luz como un bullicio
perdido desorbitado
manojo de animales
que viven dentro de ti.
Enciendes un cigarro y luego otro.
- Toma tenemos mucho que conversar, y tal vez comenzar, dices casi sin mirarme y empiezas a caminar.
Avergonzado, agacho la cabeza perdido entre la urbe. ¿El lugar? Cualquier constelación que me permita girar hacia atrás.
Hace mucho frío en mis brazos
mientras el sol es un infierno de voces
que respiran bajo mi cabeza.
-Los pájaros no existen-
Las plantas en la ventana son el ruido avergozando
de una generación muerta.
Entre la desesperación y el ángulo de tus ojos, nos encontramos: Av. Canadá.
Y tenemos miles de atardeceres por dentro
estaciones meses dias
que no encontramos ya en nuestros bolsillos.
Dejame asomar entre la avenida de tu calle desnuda
descender entre tu vientre
seguir los rastros de la noche que se oculta
recorriendo la garganta de tu infierno subterráneo
Huevón de mierda, gritas casi escupiéndome en la cara, mientras pasas sin girar la cabeza. Gritar es una forma de huir. Espero y aún sigo los rastros lunáticos de tus piernas. Paras, como el silencio entre árboles con nidos nocturnos de aviadores suicidas.
¿Visionarios?
Regresas, cambiando los gestos. Re-compones cada paso como un pentagrama de 5 líneas acumuladas al frente de tu nariz.
- Encededor. Dame tu encendedor.
Palpo los 4 bolsillos, como 4 rostros de el silencio que no descansa.
- ¡¿Acaso no tienes un puto encendedor?!
Y la serpiente otra vez escapa de los libros y se sienta hoy junto a la locura. Digamos que todo esto no pasó, que es una constelación hecha de carne virgen que nos permite la costumbre de volver atrás. Pero no, decir algo que no es, es muy distinto a sentir que no pasó.
- Sísisi espera...
Tus angostos ojos permiten ver la luz como un bullicio
perdido desorbitado
manojo de animales
que viven dentro de ti.
Enciendes un cigarro y luego otro.
- Toma tenemos mucho que conversar, y tal vez comenzar, dices casi sin mirarme y empiezas a caminar.
miércoles, 1 de febrero de 2012
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